25.9.13

Revenge is a dish best served cold

1. Int – Habitación – Noche 

Una mano femenina cubierta con guantes de látex juega con una navaja. Luego, la coloca en una mesa repleta de otros elementos cortantes de distintos tamaños.
En la habitación sólo se encuentra esa mesa, una botella de whisky, una silla y una ventana por la 
que las luces de la ciudad y la luna alumbran el cuarto de manera tenue y fría. En la silla, ÉL (35) se encuentra atado de pies y manos, con el torso desnudo y los ojos y la boca cubiertos. Su cabeza está echada hacia un lado.  Las manos de ELLA (28) le quitan la mordaza de la boca.

ELLA

Supongo que ahora que podés, vas a hablar, ¿no?


ÉL suspira fuertemente, y trata de mover los brazos, pero no responde.

ELLA

Ni lo intentes, no vas a poder soltarte. Ahora, contame qué hiciste.


Las piernas de ELLA caminan rodeando la silla. Se escucha resonar el taco contra la madera del suelo.  ÉL se muerde los labios y suspira nuevamente.

ÉL

Perdoname, te lo pido. Nunca quise lastimarte.

La boca de ELLA ríe y escupe humo.

ELLA

¿Con eso pensás arreglarme?  Creeme que te va a doler más a vos que a mí. El único y último 

favor que voy a pedirte es que repitas en voz alta todas las cosas que hiciste.

ÉL
(SUSURRANDO)

Yo te amo.

ELLA toma un bisturí de la mesa y corta un tajo en la mejilla de ÉL. La sangre gotea por su barbilla. La boca de ÉL presiona los dientes y tensa sus músculos. 

ELLA

¿Me vas a contar o no?

ÉL inclina su cabeza hacia abajo y permanece en silencio.

ELLA

¿No pensás hablar?

ÉL no responde.

ELLA

Entonces, digamos que esta no vas a necesitarla más.


ELLA toma el bisturí con una mano y con la otra abre la boca de ÉL. Toma su lengua y corta un trozo con el bisturí. Coloca la mordaza nuevamente en la boca de ÉL.  
ELLA arroja el pedazo de lengua que cae al piso. ÉL se retuerce de dolor.

ELLA

  En fin, supongo que a voy a tener que hablar yo. 

Ambos sabemos bien por qué estamos acá. Ambos sabemos que errar es humano. Ambos 

sabemos que perdonar es divino, y ambos sabemos que nunca fui creyente. Aún así, sabemos 

que te perdoné, pero hay algo que yo sé y que se ve que vos no, y es que el doble error, no 

tiene doble perdón.  Tres mujeres son demasiado para un hombre casado.


ELLA corta tres grandes tajos en el pecho de ÉL con el bisturí, que luego deposita en la mesa. Su dedo índice toca lentamente la herida ensangrentada del pecho de ÉL. Con la sangre le dibuja la piel de los hombros. ÉL sigue retorciéndose de dolor.

ELLA

 ¿Te duele la boca? Esto te lo va a curar.

ELLA toma la botella de whisky, le quita la tapa y con su mano sujeta la barbilla de ÉL. ELLA vuelca la bebida en la boca amordazada. ÉL grita en silencio y agita fuertemente su cabeza. 
ELLA enciende un cigarrillo y toma un trago de la botella.

ELLA

Buen whisky. Jim Beam, tu favorito, ¿no es así?

¿Ahora podés decirme que me amás?

ÉL sigue intentando gritar. ELLA vacía todo el contenido de la botella sobre el cuerpo de ÉL. ÉL se mueve desesperado de dolor. ELLA le destapa los ojos que la miran fijamente abiertos, y luego se ponen en blanco.

ELLA

¿Y ahora?

ÉL sigue retorciéndose.

ELLA

Eso pensé. En fin, se me hace tarde. Tengo que encontrarme con tus amigas. Vienen a comer 

el postre.

ELLA lo besa en la mejilla y camina unos pasos hacia la puerta. Desde ese lugar, arroja el cigarrillo encendido al piso lleno de alcohol que se prende fuego.

ELLA

Hasta luego.

Se cierra la puerta.

5 comentarios:

  1. Hola, aca tipico comentario de gordo fracasado como los que te gustan. Sos una genia, aguante tu blog. Viva la vida ;)

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  2. ELLA

    Entonces, digamos que esta no vas a necesitarla más.


    Pensé que ahí le cortabas la pija.-

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  3. Eu, si no veo este corto financiado por el INCAA en la tele dentro de poco, quemo toda la iglesia de san ignacio

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